La fría noche
envuelve las calles y en mi pecho una
extraña sensación golpea es una especie de angustia que con cada respirar va
subiendo de intensidad, es un sentimiento insufrible de vacía soledad
Giro la cabeza,
cierro los ojos, pero las imágenes revolotean imponiendo su tétrica figura en
mi mente
malditos recuerdos
que hoy golpean a la puerta y se niegan a volver por donde llegaron
Las manecillas del
reloj siguen con su parsimonioso caminar, pero los ruidos de su movimiento se
convierten en explosiones atronadoras en mi mente agitada por las imágenes
vívidas de una felicidad que ya no existe
Segundo tras segundo,
minuto tras minuto, y en unos instantes la vida parece haberse convertido en
una tortura eterna que no llegará a su final
¿Qué querrán de mí
estos malditos recuerdos? La felicidad de aquellos días ya no está, lo sé muy
bien, pero el esfuerzo estoico de cada día me ha ayudado a superarlo. O tal vez
no
Recuerdos, imágenes
borrosas y el barullo de un juvenil grupo riendo sin parar rompen la ataraxia
del cotidiano trajinar
Tic tac, tic tac, se
escucha al reloj caminar pero el tiempo parece haberse aliado con los recuerdos
para la tortura.
Han pasado apenas
cinco minutos, no más, pero en mis ojos han parecido una eternidad
La fría noche
envuelve las calles
y en mi pecho una
extraña sensación golpea
es una especie de
angustia que con cada respirar va subiendo de intensidad
Tic, tac, tic, tac,
se escucha al reloj y la tristeza sigue creciendo en una noche que no piensa
llegar a su final.
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