martes, 4 de junio de 2013

Esa maldita sensación

La fría noche envuelve las calles  y en mi pecho una extraña sensación golpea es una especie de angustia que con cada respirar va subiendo de intensidad, es un sentimiento insufrible de vacía soledad
Giro la cabeza, cierro los ojos, pero las imágenes revolotean imponiendo su tétrica figura en mi mente
malditos recuerdos que hoy golpean a la puerta y se niegan a volver por donde llegaron
Las manecillas del reloj siguen con su parsimonioso caminar, pero los ruidos de su movimiento se convierten en explosiones atronadoras en mi mente agitada por las imágenes vívidas de una felicidad que ya no existe
Segundo tras segundo, minuto tras minuto, y en unos instantes la vida parece haberse convertido en una tortura eterna que no llegará a su final
¿Qué querrán de mí estos malditos recuerdos? La felicidad de aquellos días ya no está, lo sé muy bien, pero el esfuerzo estoico de cada día me ha ayudado a superarlo. O tal vez no
Recuerdos, imágenes borrosas y el barullo de un juvenil grupo riendo sin parar rompen la ataraxia del cotidiano trajinar
Tic tac, tic tac, se escucha al reloj caminar pero el tiempo parece haberse aliado con los recuerdos para la tortura.
Han pasado apenas cinco minutos, no más, pero en mis ojos han parecido una eternidad
La fría noche envuelve las calles
y en mi pecho una extraña sensación golpea
es una especie de angustia que con cada respirar va subiendo de intensidad

Tic, tac, tic, tac, se escucha al reloj y la tristeza sigue creciendo en una noche que no piensa llegar a su final.

No hay comentarios:

Publicar un comentario